ALGUNAS PALABRAS
SOBRE LOS FILOSOFOS INCOGNITOS
ALGUNAS PALABRAS SOBRES LOS FILOSOFOS INCOGNITOS
J. F. Ferro, en su obra “El
Martinismo Tradicional”, nos dice que “si
bien se considera que la "Socité des Philosophes Inconnus" se
reorganizó en Francia en 1643, ya desde el año 1625 circulaba en Europa un
opúsculo titulado Un Aureo Tratado sobre
la Piedra Filosofal cuyo autor firmaba como "un Filósofo Incógnito,
todavía viviente, para enseñanza filiis Doctrinae y para conocimiento de los
Fratibus Aureae-Crucis" con lo que se demuestra que la denominación era
empleada ya antes de 1643.
La palabra "Filósofo" cuando es utilizada en este trabajo no
tiene relación con los egresados de alguna facultad universitaria de filosofía,
sino por el contrario, se restituye el sentido medieval del término como
"Filósofo del Fuego", es decir, Alquimista.
Son numerosos los testimonios impresos que ilustran la existencia y
las actividades de los Filósofos Incógnitos durante los siglos XVII y XVIII:
En el año 1646, el abad de Notre-Dame-de-la Chapelle y obispo de
Bellay (Francia) Hermona dom Jean-Albert Belin, publica su libro Les Aventures du Philosophe Inconnu en la
Recherche et en l'Invention de la Pierre Philosophale editado en París por
E. Danguy.
En 1673,
el alquimista anónimo que se ocultaba bajo el seudónimo de "Atremont"
publicó el libro Le Tombeau de la
Pauvreté dans lequel il est traité clairement de la transmutation des metaux et
du moyen qu'on doit tenir pour y parvenir. Par un Philosophe Inconnu en faveur
de ses amies particuliers.
En 1691,
fue publicada en Paris la obra de Alexander Sethon "el Cosmopolita"
titulada Traités du Cosmopolite
Nouvellement découverts. Ou après avoir donné una idée d'une Societá de
Philosophes, on explique dans plusiers Lettres de cet Auteur la Théorie et la
Práctique des Verités Hermétiques, en la cual se dan a conocer los Statuts
des Philosophes Inconnus".
En el año
1763, aparece el Traité d'un Philosophe
Inconnu sur l'Oeuvre Hermétique. Revue et elucidée par le disciple Sophisée
sous les auspices (sic) des Cohernistes Philovites et Crisophilos.
En 1788, en el primer tomo de las Geheime
Figuren den Rosenkreuzer aus dem 16ten. und 17ten. Jahrhundert, publicadas
en Altona, aparece un "Discurso de un Filósofo Incógnito (Unbekannten
Philosopho) dedicado a la Fraternidad R+C".
En el año 1766, se publica en París el libro L'Etoile Flamboyante del
barón Tschoudy donde se dan a conocer nuevamente los "Statuts des
Philosophes Inconnus" y se hacen largas referencias a la Sociedad de los
Filósofos Incógnitos y a sus enseñanzas.
En el año 1790, el alquimista y Hno. Duchanteau publica el libro Le Grand Livre de la Nature ou l'Apocalypse
Philosophique et Hermétique en cuya portada se aclara que dicha obra fué
"revisada por una Sociedad de Filósofos Incógnitos" y que su
contenido se refiere "a la Filosofía Oculta y a la Sociedad de la
Rosa+Cruz".
Además de la filiación de los Hermanos de Oriente, la Sociedad de los
Filósofos Incógnitos es la depositaria tradicional de muy antiguas filiaciones
iniciáticas de Occidente. En efecto, juntamente con su investidura caballeresca
y rosacruciana, recibió los secretos de la misteriosa cofradía de
"A.G.L.A." (esta misteriosa sigla ha recibido las siguientes
interpretaciones: "Atha Gadol Leholam" y también "Ateh Gibor
Leholam Adonai" siempre como un sentido aproximado de "Oh Señor, Tú
eres todopoderoso eternamente"), en la cual fuera iniciado el rey Francois
I de Francia quien, una vez por mes y de incógnito, dejaba el palacio del
Louvre y se encaminaba, solitario y embozado en su capa, a la calle del Arbol
Seco en París donde se encontraba la morada de los hermanos Estienne, miembros
juramentados de la Sociedad. La cofradía de A.G.L.A. agrupaba a los Aprendices,
Compañeros y Maestros del Libro los cuales, con la difusión de la imprenta y la
organización gremial de los trabajadores, se había unido a los impresores,
tipógrafos, encuadernadores, libreros, papeleros, iluminadores, artesanos de
naipes y tarots, etc.
Durante el siglo XVIII la actividad de la Sociedad de los Filósofos
Incógnitos en toda Europa fue intensa y semipública. Grandes personalidades decoraron sus filas: el príncipe Christian
von Hesse, el príncipe Alexis Borisowitz Galitzin, los hermetistas Duchanteau y
su discípulo el conde Saxonius Comneno, testimonio vivo de la alianza
multisecular existente entre la Sociedad de los Filósofos Incógnitos y la Casa
de los Comneno.
Frederik-Gottlieb-Ephraim-Wiesse, bajo el seudónimo de"Magister
Pianco", publicó el libro Der
Rosenkreutzer in seiner Blosse (Amsterdam, 1781) en el cual se refería a
una cofradía de sabios a quienes llamaba "Superiores Incógnitos"
(Unbekannten Obere) quienes se organizaban en pequeños círculos (ringe). Según
Wiesse "quien quiera ser iniciado y admitido en sus secretos debe ser un
hombre de honor y de un verdadero poder espiritual. Además, debe poseer un
considerable conocimiento, pues sólo se aceptará a aquellos de quienes se
puedan esperar grandes servicios para la Santa Fraternidad". Luego
agregaba que "los iniciados usan el doble triángulo, símbolo de las tres
cualidades de Poder, Sabiduría y Amor. Los Maestros del segundo grado o Segundo
Secreto son Maestros en el conocimiento de la Naturaleza, de sus fuerzas y de
sus reinos. Se los llama Filósofos o Sabios del Mundo y su ciencia es la
Sabiduría Universal, (la Sabiduría Universal aludida era la "Pansophia"
a que se referían los antiguos Rosa+Cruces en sus manuscritos). Estos Sabios se
ocupaban de sus cosas en secreto. Nadie sabe dónde se reúnen ni lo qué hacen.
Poseen, además, una ciencia secreta que es conocida solamente por los más altos
entre ellos a quienes llaman Magos, Mágicos o Sabios Maestros, los cuales
enseñan al pueblo artes divinas. Pueden hacer cosas que parecen
sobrenaturales..."
En Francia, la Sociedad de los Filósofos Incógnitos se manifestó como
tal hacia 1646 y habría despertado las resistencias de ciertos sectores
católicos impregnados del naciente espíritu moderno y racionalista para quienes
las doctrinas tradicionales y esotéricas eran ya incomprendidas y por ende se
convertían en sospechosas. Sería necesario esperar al próximo siglo para que naciere
el "Philosophe Inconnu".
En tierras germánicas, las actividades esotéricas de la Sociedad de
los Filósofos Incógnitos dedicadas especialmente a la Alquimia cristiana,
produjo una gran floración de espíritus selectos entre los siglos XVI y XVIII.
Entre otros grandes iniciados se destacaron especialmente: Heinrich Khunrath (
1560-1605), Jacob Boehme (1575-1624), Georg Gichtel (1638-1710) y Rudolf von
Salzmann (1774-1871) quien iniciara personalmente a Johan W. von Goethe
(1749-1832) y al marqués Louis Claude de Saint-Martin (1743-1803).
Según la tradición, Louis Claude de Saint-Martin, recibió su primera
iniciación en la Sociedad de los Filósofos Incógnitos durante su viaje a
Londres en 1787. Al año siguiente recibió un nuevo grado en Estrasburgo de manos
del Hno. Rudolf von Salzmann S::: I::: "sous la Masque, le Manteau et la Cordeliere". En 1793 había recibido una iniciación complementaria y la misión de
perpetuar la cadena multisecular de los Superiores Incógnitos, tal como había
sido establecida en Francia en el siglo XVII.
A mediados del siglo XVIII la Sociedad de los Filósofos Incógnitos
estaba languideciendo y casi había abandonado la práctica de la alquimia
metálica dedicándose a la Alquimia humana teosófica bajo la influencia de las
doctrinas de Khunrath y Boehme. A la Sociedad tampoco le eran extrañas las
letras "S::: I:::" a las que agregaban el uso de los seis puntos
dispuestos según las líneas del Crisma o, lo que es lo mismo geométrica y
simbólicamente hablando, del Sello de Salomón; este uso provenía en línea
directa de los extinguidos Hermanos de Oriente. Conviene puntualizar que éste
es un simbolismo antiquísimo mencionado en el Antiguo Testamento en razón de la
Serpiente de Bronce elevada por Moisés en el desierto como prefiguración de Cristo,
pues en su forma monográfica, las letras "S" e "I"
conforman el ideograma de la Serpiente de Bronce crucificada. San Bernardo de
Clairvaux, entre otros, retomará el símbolo de la Serpiente de Bronce como
emblema específico de Cristo. Por otra parte, la letra "S" simboliza
la multiplicidad y la letra "I" la unidad.”
Finalmente diremos que la consagración
a los “Superiores Incógnitos” bajo el símbolo del “Antifaz”, la “Capa” y el
“Cordón” son distintivos en propiedad del los antiguos Filósofos Incógnitos.
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