PRUEBA INCONTESTABLE
UNA PRUEBA INCONTESTABLE SOBRE
LA EXISTENCIA DE LA SOCIEDAD DE
LOS
FILOSOFOS INCOGNITOS
CARTAS DE MICHAEL SENDIVOGIUS
Bruselas, 09 de febrero 1646.
CARTA
N° 1.
Saludo
a mi amigo más noble y más digno compañero de la Sociedad de Filósofos Incógnitos.
M.S.
Honrado
y reconocido señor, el suyo y sus Briscius Patronales, nuestras cartas
acompañantes han sido superiores bienvenida a mí, y no puedo expresar la
alegría que tenía que saber que usted tiene cierta y eficazmente sido recibido
en nuestra sociedad y que no había un diseño a pie para asentarse y para
ampliar nuestra sociedad a lo largo de toda Francia, que he tenido un ardiente
deseo mucho antes de llevar a cabo. Yo tampoco dudar que semejante proyecto
tendrá éxito y, como Dios os ha dotado de tanta perfecciones en la mente y las
buenas costumbres (como Briscius le desmentirá ella) y yo mismo soy capaz de
juzgar por sus cartas más ingeniosos.
Para
ello entonces con alegría te envío (como me ha deseado) en América los
Estatutos de nuestra Sociedad, la observación de que deje ser sagrado para ti,
y tenga como tal recomendado a nuestros futuros hermanos.
Además
me hago liberal concesión y prometer una comunicación de mas Nociones de
vuestro patrono ha todavía imparte a usted, así como la relación teórica como
la parte práctica de nuestra alquimia.
Pero
entonces será necesario que usted mismo del trabajo en él, continuamente
leyendo, especulando y trabajando también, para que se pueda agregar algunas
cosas por su propia industria y la fuerza a las cosas como están ya revelado.
Para el resto se encuentra en un negocio de no muy alta consideración que se
habla de. Porque al que tiene la llave de la puerta se puede abrir fácilmente
el mismo.
Y
eso es posible que pueda hacerlo cuanto antes, no seré queriendo dar a entender
a usted las rocas que pueden interponerse en su camino y dirigir sus
presunciones se desvían todas las veces que se llevará ocasión para consultarme
sobre lo que está leer o hacer. Y yo protesto a usted que voy a ocultar nada de
ti, excepto aquellas cosas que no se puede aprender, pero con manifestaciones
oculares y las operaciones manuales.
Por
cada arte tiene su propia manera y la forma de funcionamiento y, sobre todo, la
nuestra, que no puede expresarse tan bien en las palabras, sino que una
manifestación particular y una disquisición experimental sea también necesario,
que en su mayor parte las respuestas pero poco a poco, las esperanzas y las
expectativas de los filósofos.
Le
ruego que tome estas mis advertencias en buena parte de
Su
sirviente más listos a todos sus comandos,
Michael
Sendivogius.
Bruselas,
09 de febrero 1646.

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