jueves, 14 de julio de 2016

PRUEBA INCONTESTABLE




UNA PRUEBA INCONTESTABLE SOBRE 

LA EXISTENCIA DE LA SOCIEDAD DE LOS 

FILOSOFOS INCOGNITOS


CARTAS DE MICHAEL SENDIVOGIUS

Bruselas, 09 de febrero 1646.

CARTA N° 1.

Saludo a mi amigo más noble y más digno compañero de la Sociedad de Filósofos Incógnitos. M.S.

Honrado y reconocido señor, el suyo y sus Briscius Patronales, nuestras cartas acompañantes han sido superiores bienvenida a mí, y no puedo expresar la alegría que tenía que saber que usted tiene cierta y eficazmente sido recibido en nuestra sociedad y que no había un diseño a pie para asentarse y para ampliar nuestra sociedad a lo largo de toda Francia, que he tenido un ardiente deseo mucho antes de llevar a cabo. Yo tampoco dudar que semejante proyecto tendrá éxito y, como Dios os ha dotado de tanta perfecciones en la mente y las buenas costumbres (como Briscius le desmentirá ella) y yo mismo soy capaz de juzgar por sus cartas más ingeniosos.

Para ello entonces con alegría te envío (como me ha deseado) en América los Estatutos de nuestra Sociedad, la observación de que deje ser sagrado para ti, y tenga como tal recomendado a nuestros futuros hermanos.
Además me hago liberal concesión y prometer una comunicación de mas Nociones de vuestro patrono ha todavía imparte a usted, así como la relación teórica como la parte práctica de nuestra alquimia.

Pero entonces será necesario que usted mismo del trabajo en él, continuamente leyendo, especulando y trabajando también, para que se pueda agregar algunas cosas por su propia industria y la fuerza a las cosas como están ya revelado. Para el resto se encuentra en un negocio de no muy alta consideración que se habla de. Porque al que tiene la llave de la puerta se puede abrir fácilmente el mismo.

Y eso es posible que pueda hacerlo cuanto antes, no seré queriendo dar a entender a usted las rocas que pueden interponerse en su camino y dirigir sus presunciones se desvían todas las veces que se llevará ocasión para consultarme sobre lo que está leer o hacer. Y yo protesto a usted que voy a ocultar nada de ti, excepto aquellas cosas que no se puede aprender, pero con manifestaciones oculares y las operaciones manuales.

Por cada arte tiene su propia manera y la forma de funcionamiento y, sobre todo, la nuestra, que no puede expresarse tan bien en las palabras, sino que una manifestación particular y una disquisición experimental sea también necesario, que en su mayor parte las respuestas pero poco a poco, las esperanzas y las expectativas de los filósofos.

Le ruego que tome estas mis advertencias en buena parte de
Su sirviente más listos a todos sus comandos,
Michael Sendivogius.
Bruselas, 09 de febrero 1646.



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